Para los de mi generación una cita todas las
tardes mientras tomábamos la leche con los “Supersónicos” era una buenísima
propuesta. Casi imposible ubicarse en el
2062 que es el año en el que supuestamente se desarrollaba la serie animada. Pero algunos confiábamos y creíamos que el futuro
sería así. Soñábamos con tener una
robotina que nos solucionara muchas actividades, un televisor con una pantalla
plana y gigante como un cine en la casa, en las calles habría cintas para
desplazarse, se podría disponer de asistentes virtuales (computadoras a las que
podías dar instrucciones por voz y te
asistían), aunque en ese momento no les llamábamos así, también se podría leer un diario a través de
una pantalla y realizar una especie de video llamada.
¿Llegaremos nosotros a ver esos avances? Nuestra
imaginación volaba. Mil preguntas nos hacíamos. ¿Ya existirían esas innovaciones
en alguna parte del mundo? ¿Tal vez en otros planetas?
Los avances empezaron a aparecer, al principio
accesibles solo para algunos y luego al alcance de una gran mayoría.
¡Qué sorpresa cuando pudimos grabar por primera
vez nuestras voces en un grabador! y también
grabar las canciones favoritas! De repente llegó la doble cassettera que nos permitía copiar los
cassettes de otros. ¿Quién tiene un cassette “virgen”? era una pregunta muy cotidiana y enojarse con los que te grababan encima de tu audio era muy frecuente.
Los estudiantes grabábamos a nuestros profesores
y transcribíamos luego la clase ¡Qué alivio ya no tomábamos apuntes!
Me pareció que de un día para otro habíamos pasado de la
calculadora básica a la commodore 64. No era para todos había que aprender el
lenguaje basic. Pero luego el salto fue
mayor, las computadoras aunque lentas, respecto a las actuales, se iban
acercando a las innovaciones de los dibujitos animados futuristas.
Si bien los estudiantes y profesores empezábamos a
usar las nuevas herramientas, lo hacíamos sin una formación
pedagógico/didáctica. Con la intención de hacer nuestras exposiciones magistrales un poco más ambles.
El uso del episcopio (lámpara de proyección de imágenes opacas), fue un primer
avance para dar una clase más entretenida, seleccionábamos las láminas a
proyectar, y con un reflector interno con un espejo cóncavo, se lograba proyectar imágenes sobre la pizarra.
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| Episcopio |
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| Retroproyector de filminas |
También
incorporamos el televisor con las video grabadoras que pasaron luego a ser los conocidos reproductores de DVD mejorando cada vez más de la tecnología
de proyección y facilitando las cosas.
A esa altura entre los grabadores de periodistas, los videos, el episcopio que se transformó en el proyector de diapositivas transparentes, nos acercábamos cada vez más a los
presagios de los "Supersónicos" (The Jetson).
Y así cada año,
cada mes o cada día aparecía una nueva propuesta tecnológica que atrevidamente
llegaba para instalarse en nuestras vidas y nos enfrentaba a nuevos desafíos.
Cuando yo era una niña me apasionaba ver los “Supersónicos”, siempre supe que no sería fácil como docente/investigadora adaptarme a los cambios pero que no serían para mí una barrera sino una herramienta. Los esperaba, los presentía desde la infancia...
Dicen que en la escuela del futuro (la imaginada por los autores de la serie Hanna y Barbera) los estudiantes aprendían lo que necesitaban y se divertían al mismo tiempo, espero que esto suceda, aunque no quisiera llegar a transformarme en una profe-robot por el contrario me gustaría incorporar las nuevas tecnologías y establecer una relación cada vez más humana con mis estudiantes.
Tal vez algunos jóvenes no conocieron a estos personajes por lo que voy a pegar
un link para acercarlos a las 10 tecnologías de la década del 60 que ya se han hecho realidad, aunque queda mucho por venir hasta el 2062.
http://www.eluniversal.com.co/tecnologia/diez-tecnologias-de-los-supersonicos-que-ya-son-una-realidad-172699