Reconstrucción colectiva de la clase
memorable
Por el solo hecho de estar todos aquí, compartiendo
este espacio de aprendizaje, me siento acompañada en este proceso de aprender
para mejorar. Decidí colocar en el
título “Reconstrucción colectiva de la clase memorable” porque fue eso lo que
sentí cuando terminé de revisar la clase a partir de la lectura de los trabajos
y reflexiones de muchos de ustedes. Cada
uno fue aportando al análisis y a la reflexión.
Me ha costado mucho ser autocrítica con
la clase. Justo elegí la clase cuyo tema
es “la planificación logopédica”. Es
decir, que mis estudiantes debían terminar la clase con determinadas
habilidades para diseñar, organizar, implementar y evaluar
estrategias terapéutico-educativas integrales destinadas a
personas con trastornos del lenguaje escrito.
Imaginen que si el tema era la
planificación, como docente intenté no dejar de lado ningún aspecto que luego
les evalúo a ellos. Para esta clase justamente pensé en las teorías del
aprendizaje, en los momentos de una clase, en los componentes de una
planificación. ¿Y adivinen qué? Son los mismos componentes que los de un
entorno virtual de aprendizaje.
De modo que, cuando analizo mi clase,
encuentro muchos aspectos positivos y también mucho para mejorar. Sobre todo, después de escuchar a Mariana Maggio
y de leer las reflexiones de algunos de ustedes.
Por más esfuerzo que puse en no borrar
con el codo lo que escribo con la mano, la clase tuvo momentos lineales:
información, actividades, verificación del conocimiento. No obstante, considero que el objetivo se logró,
pero me pregunto ahora ¿Logré un diálogo con los estudiantes? ¿Pude abrir la
puerta a la imaginación? ¿Alenté a los estudiantes a tener deseos de aprender?
La verdad es que no, que no se trató de
ninguna clase memorable, estuvo prolija, ordenada, cumplí con los objetivos,
pero eso no alcanza. No fue una clase de
la que los estudiantes salieron y sintieron que algo había cambiado, no fue una
oportunidad de usar la metáfora, la sorpresa.
No pude desarmar patrones.
Esos serán ahora mis desafíos, no tanto
la prolijidad de la coherencia entre los contenidos, los objetivos, las
actividades y la evaluación. No alcanza
con tener en cuenta los saberes previos de los estudiantes y sus intereses,
tenemos que ir más allá. Involucrarlos
en sus aprendizajes, provocarlos, motivarlos, construir diálogos. Se vienen tiempos difíciles en los que no
basta ser especialista disciplinar, sino que se necesitan herramientas
didácticas que se ajusten al tiempo real y que contemplen la solidaridad y la
justicia social.

Considero que los docentes hacemos mucho esfuerzo en ser coherentes entre lo
que enseñamos y cómo lo enseñamos.
Después de ver el video de Mariana Maggio observo que, si bien tenemos
en cuenta a nuestros estudiantes, sus motivaciones, conocimientos previos e
intereses, no es suficiente para lograr una "educación poderosa". Nos resulta difícil
centrarnos en el aprendizaje más que en la enseñanza, transformar nuestros
objetos de estudio en objetos culturales valiosos. No estamos preparados para realizar aprendizajes
en tiempos reales.
Sin embargo, veo con optimismo el futuro, creo que
los docentes somos capaces de sorprender, de alentar el deseo de saber, de enseñar
a partir de metáforas y de construir escenarios complejos y no lineales, solo
tenemos que animarnos a desarmar patrones.
Creo que de eso se trata, de desarmar
antiguos esquemas que han marcado a la docencia.
Seguimos en contacto
Me encantó tu leer tu reflexión Ana, muy bueno el meme. ¡Adelante, a desarmar patrones! 👏👏👏
ResponderEliminar¡Muy divertido tu meme! Me siento identificada😉😉
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